Visita express a Vega Liordes
Enara Alday
Miguel Puente Adrián
La semana pasada defendí mi trabajo fin de máster titulado “Caracterización de las lagunas de aire frío y sus efectos sobre la fenología y fisiología vegetal: el caso de la Dolina de Lubierri (Parque Natural Urbasa-Andía, Nafarroa)”. Tras meses de trabajo de campo y visitas a esta dolina navarra, pude exponer los principales resultados.
Los dataloggers
instalados desde el 14 de noviembre registraron temperaturas muy distintas
dentro y fuera de la depresión. Entre noviembre y junio, en el 87% de los días
las mínimas fueron más bajas en el fondo, y en casi la mitad de ellos la
diferencia superó los 2 °C, alcanzando hasta 8 °C durante fuertes anticiclones
invernales. Esto se reflejó también en las heladas: casi el triple en el fondo
(98 días) frente a las 34 de la cima, con una última helada muy tardía, el 24
de mayo frente al 17 de marzo en la parte alta.
Número anual de días con helada registrados en el fondo de la dolina y en la cima (U49), a partir de la reconstrucción climática mediante reanálisis.
La proximidad de una estación de MeteoNavarra, a solo 8 km, nos permitió reconstruir los datos desde 2003 mediante regresiones y analizar el comportamiento a largo plazo. En el 90% de los días la diferencia de temperatura mínima entre cima y fondo superó los 2 °C. El número promedio de heladas en el fondo fue 2,6 veces mayor que en la cima. Estos registros confirman la existencia de una laguna de aire frío en la Dolina de Lubierri.
Esta diferencia climática se refleja también en la vegetación. A partir de imágenes de satélite Sentinel-2, utilizando el índice NDVI, observamos que el haya (Fagus sylvatica) retrasa la brotación en primavera y mantiene el follaje más tiempo en otoño dentro de la dolina. Los vuelos con dron, aunque limitados por las sombras, nos aportaron información complementaria de alta resolución sobre la vegetación y sus patrones espaciales.
NDVI obtenido mediante dron (última semana de mayo) para las parcelas de Fagus sylvatica situadas dentro (verde) y fuera (amarillo) de la dolina, tras aplicar el filtrado de valores.
Los análisis ecofisiológicos mostraron que el haya en el fondo tenía mayor eficiencia fotosintética, aunque menor resistencia al frío según las pruebas de congelación, mientras que el espino albar (Crataegus monogyna) se mantuvo más estable entre posiciones. Esto evidencia cómo la heterogeneidad microclimática de la dolina afecta de manera distinta a cada especie.
Como cada verano desde hace 13 años, los miembros del “Proyecto Jous en Picos” hemos peregrinado al corazón del Macizo Occidental de Picos de Europa a recoger los registros anuales de temperatura del Jou Santu. Este Jou es un enorme hoyo kárstico donde hace 15 años un aficionado registró una temperatura de -27ºC. Esta temperatura de vértigo nos inspiró para continuar con las mediciones en estos lugares inhóspitos, más cerca de los grandes desiertos fríos que de los verdes paisajes de Asturias con un objetivo en mente: registrar la temperatura más baja de la historia en España en uno de los jous. Trece años después, las observaciones de este grupo han pulverizado el record de -32ºC registrado en 1956 por el Instituto Central Meteorológico en Estany Gento, con una medición de -35,8ºC en la Vega de Liordes, Macizo Central de los Picos de Europa, uno de las localidades de estudio del proyecto REBECA.
Mapa del Jou Santu y su cuenca, donde se han instalado los registradores de temperatura.
2025 no ha sido un año frío. El mínimo en el Jou Santu se alcanzó el 6 de Febrero, con -20,8ºC, tras una secuencia de 3 días de piscina de aire frío continúa (PCAP).
Detrás de estas temperaturas se encuentra un proceso que roza la magia. Al caer la noche sobre un paisaje cubierto de nieve, el terreno emite rápidamente en forma de radiación infrarroja el calor almacenado durante el día. Este “enfriamiento radiativo” genera una delgada capa superficial de aire superenfriado que comienza a fluir cuesta abajo como si fuera agua. En un valle abierto, ese aire fluye como un río. En un hoyo cerrado se acumula, formando el equivalente a un lago de aire frío.
Liordes es el monstruo del frío en Picos de Europa. En los días despejados de invierno se forma una enorme piscina que recoge el aire gélido de una gigantesca cuenca de recepción, dando lugar a mínimas de récord. Sin ser tan extremo, se puede decir que el Jou Santu es la Gran Nevera de Picos. A diferencia de los demás Jous, en el Santu las piscinas suelen hacerse permanentes, manteniendo la temperatura por debajo de los -15ºC durante varios días. Es un gran laboratorio del frío. ¿Cómo afectan estas temperaturas a la flora y la fauna del Jou? ¿Cómo se adaptan las especies a estos extremos de temperatura? ¿Podría el Jou Santu ser un refugio para las especies de alta montaña a medida que el Cambio Climático las desplaza más y más arriba?
Tras 4 horas de penoso ascenso, nos hemos adentrado en la inmensidad del Jou Santu para recoger el fruto de un año de mediciones almacenadas en un “datalogger”. Aunque no ha sido un año de grandes records, la expedición ha sido especial por otro motivo: como parte de nuestra colaboración con el proyecto REBECA, hemos instalado varios dataloggers a diferentes alturas en las laderas del jou. Eso permitirá establecer la variación en vertical de las temperaturas a lo largo del año, y sus posibles consecuencias sobre la biota. Estamos muy orgullosos de poder colaborar con REBECA, y de que nuestro pequeño aporte de ciencia ciudadana ayude a ampliar el conocimiento sobre este misterioso y potencialmente relevante fenómeno. Atesoramos 13 años de registros en el Jou Santu, en la estación online de la Vega Liordes de NOROMET y en otros jous, que ponemos a disposición de los investigadores. Mientras aguante el cuerpo, seguiremos sondeando estos maravillosos parajes a pié, con raquetas, con esquís de travesía o mediante estaciones online remotas. En el fondo, nos mueven deseos muy primarios: frío y montañas.
El equipo de “friólogos”, con la garita meteorológica y la Peña Santa al fondo.
Una salamandra en el camino, la auténtica reina de Picos.
(Fotografías: Leticia Viesca, Carlos Guardado)
Durante la primera semana de Septiembre se desarrolló
la cuarta campaña de muestreo en Picos de Europa. Nos juntamos un buen grupo de
gente del proyecto REBECA: José Ignacio García Plazaola, Beatriz Fernández
Marín y Enara Alday de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), Jaime Puértolas
de la Universidad de la Laguna (ULL) y José Luis Acuña de la Universidad de
Oviedo (UO). Además nos acompañaron otros colegas del mundo vegetal: Antonio
Hernández y Ane Kortabarria de la UPV/EHU, Javier Gulias de la UIB, Elena
Fernández de la UO y Luis Garcia Quintanilla de la URJC.
La mayoria de los asistentes a la campaña. Elena detrás de la cámara
Esta campaña vino marcada por la incertidumbre generada por los incendios de Agosto. De hecho, por recomendación de los técnicos del Parque Nacional, no visitamos en esta ocasión la Vega de Liordes, centrando el trabajo en el Hoyo sin Tierra. El paisaje en las extensas zonas quemadas todavía estaba dominado por el color negro, aunque el brote de las primeras hierbas y la floración de las quitameriendas aportaba un punto de esperanza de una rápida recuperación.
Instalamos un laboratorio en el espacio que nos facilitaron desde el Hotel San Glorio de Llánaves de la Reina, en el que realizamos diversos tests fisiológicos, incluyendo los de tolerancia a la congelación.
Pese a la ola de calor registrada en España en Agosto, las temperaturas en nuestra red de dataloggers o en la estación de Noromet en Vega de Liordes nunca superaron los 30 °C. Incluso en Liordes se registró a finales de Agosto una mínima de -3,3 °C. Lo que resultó llamativo fue comprobar que durante el periodo más intenso de la ola de calor a mediados de Agosto, las temperaturas mínimas en el fondo del Hoyo nunca superaron los 10 °C, en tanto que en la parte superior del Hoyo llegaron a los 18 °C. En promedio durante la ola de calor (4 al 19 de Agosto) la temperatura mínima en el fondo fue 7 grados más bajo, lo que demuestra el papel de estos enclaves como potenciales refugios térmicos y sus singulares características microclimáticas.
Las plantas estudiadas se encontraban en buenas condiciones pese al periodo previo de sequía, arrojando valores de fotosíntesis muy elevados. El caso más llamativo fue el de Anthyllis vulneraria, dominante en el fondo del Hoyo, con elevada tasa de fotosíntesis y tolerancia a la congelación.
Los días 30 de Junio y 1 y 2 de Julio realizamos nuestra primera visita del 2025, y tercera del Proyecto REBECA a Picos de Europa. Nuestro objetivo era únicamente descargar y mantener los dataloggers instalados. Afortunadamente estaban todos en su sitio, con lo que no hubo que hacer ninguna reposición. La mayor parte de los dataloggers estuvieron varios meses cubiertos por nieve, por lo que no aportaron información sobre los periodos más fríos, aunque en el proyecto REBECA eso no es relevante ya que nos interesa el sistema planta-suelo, y no los records meteorológicos.
Ejemplo de datos recogidos por un datalogger, en este caso en el Jou sin Tierra, mostrando la característica uniformidad de registros cuando la nieve cubre los sensores, entre Diciembre y Mayo.En esta mini-campaña visitamos de nuevo el Jou sin Tierra y la Vega de Liordes y nos acompañaron José Miguel Viñas (Meteored) y José Luis Acuña (Universidad de Oviedo), que compartieron su sabiduría sobre asuntos meteorológicos y lagunas de aire frío. Durante las dos jornadas de campo siempre tuvimos que tener un ojo en el cielo, por la amenaza de tormentas, aunque finalmente ninguna descargó en la zona.
A la izquierda José Miguel Viñas y José Luis Acuña en la emblemática estación de Noromet en Vega Liordes. A la derecha los rebecos nos dan la bienvenida en el Jou sin Tierra, aunque las nubes de desarrollo nos advierten que mejor no alargar mucho la tarde...
Los datos analizados provisionalmente muestran que los CAPs se forman en primavera/verano durante más de la mitad de las noches, adquiriendo un gradiente similar al determinado en Cañadas del Teide. Sin embargo las temperaturas mínimas que se registran son sorprendentemente mucho menos extremas que en Teide. Habrá que profundizar en las causas de esta inesperada observación.
A la izquierda visión panorámica de la Vega de Liordes. A la derecha ejemplar de Potentilla fruticosa.Más información en tiempo.com
Con el final de la primavera hemos realizado dos visitas a la dolina de Lubierri para descargar datos de los sensores y verificar el estado fenológico de la vegetación. Por lo tardío de la fecha y lo avanzado de esta primavera no observamos diferencias en la brotación del haya, aunque las imágenes del Sentinel2 del 28 de Abril sí mostraban un importante retraso en la parte baja de la dolina.
Imagen RGB de la dolina de Lubierri (Sentinel-2) de los días 29 de Abril, 7 de Mayo, 17 de mayo y 29 de Mayo. Las imágenes muestran el retraso en el brote de las hojas de haya en la parte inferior de la dolina.También hemos realizado medidas fisiológicas en el campo y laboratorio intentando determinar diferencias en la tolerancia a la congelación entre las poblaciones de la parte superior e inferior de la dolina.
Medidas de Conductancioa estomática con el porómetro
Entre los días 17 y 21 de Mayo hemos llevado a cabo nuestra cuarta visita al P. N. Teide. Hemos centrado nuestra actividad en la descarga, mantenimiento y ampliación (11 nuevas ubicaciones) de la red de dataloggers que tenemos instalados (ya tenemos 26 distribuidos por el Parque Nacional). En concreto hemos instalado sensores a todo lo largo de las Cañadas, y hemos reforzado con nuevas ubicaciones los que teníamos en la Cañada del Portillo y en el cráter de Pico Viejo. Nuevamente hemos contado con el gran apoyo y ayuda del personal del Parque, en especial de Jose Luis Martín Esquivel y Manolo Suarez.
Nos alojamos en la casa de visitantes del Portillo Alto, lo que nos permitió hacer un seguimiento continuo durante día y noche de las plantas del CAP. Determinamos parámetros como fotosíntesis y fluorescencia y tomamos medidas de temperatura foliar, que llegó a valores de -6 °C al amanecer. Este valor es sorprendentemente bajo si consideramos que las plantas se encuentran en fase de floración y crecimiento activo. Entre los data loggers instalados se llegaron a registrar -10,6 °C. Resultó muy interesante observar las hojas completamente congeladas de los rosalillos que al mediodía siguiente alcanzaban los 20 °C.

21 de abril: El avance de la primavera visto desde el aire en la dolina de Lubierri (Urbasa-Andia) June Hidalgo Es increíble lo rápido ...