viernes, 18 de septiembre de 2026

  

17 de septiembre: el otoño empieza a mostrar diferencias entre el fondo y el exterior de Lubierri

June Hidalgo 

El pasado 17 de septiembre regresamos al Parque Natural de Urbasa-Andia para continuar con el seguimiento fenológico de las hayas de la dolina de Lubierri. Tras haber monitorizado durante la primavera la brotación y el desarrollo de las hojas, y haber retomado en agosto el seguimiento de la senescencia, esta nueva visita nos permitió comprobar cómo estaba avanzando el final del periodo vegetativo.

A simple vista, las diferencias entre las hayas situadas en el exterior de la dolina (plateau) y las que crecen hacia el fondo (bottom) eran ya apreciables. En las zonas exteriores observamos una senescencia más avanzada, con una mayor proporción de hojas amarillentas, anaranjadas o ya caídas, mientras que muchas de las hayas del fondo conservaban todavía una cubierta más verde. Se trata por ahora de una observación preliminar, pero el patrón resulta especialmente interesante al compararlo con lo observado durante la primavera.

Evolución estacional del hayedo de Lubierri desde la primavera hasta el inicio del otoño de 2026.

Durante la primavera habíamos observado un desarrollo más tardío de las hayas del fondo. Ahora, al inicio de la senescencia, el patrón parece invertirse, ya que son los árboles del plateau los que muestran un envejecimiento foliar más avanzado. Este posible cambio resulta especialmente interesante después de un verano particularmente cálido y seco. Una de las hipótesis que queremos explorar es si las condiciones microclimáticas del fondo, más frescas al menos durante la noche, han podido amortiguar parcialmente el estrés estival en comparación con las zonas exteriores.

Además del seguimiento visual, repetimos las fotografías hemisféricas en los distintos puntos de muestreo. Estas imágenes nos permitirán cuantificar la decoloración y la progresiva apertura del dosel a medida que avance la caída de las hojas, y comparar de forma más objetiva la evolución entre el fondo y el exterior de la dolina.

Aspecto del hayedo durante la visita del 17 de septiembre. A lo largo de la ladera ya podían apreciarse diferencias en el estado de senescencia de las hayas.

Como en visitas anteriores, descargamos también los datos de los sensores de temperatura y realizamos las labores habituales de mantenimiento. Además, volvimos a instalar el datalogger de referencia en la zona abierta, fuera de la influencia directa del dosel forestal. También revisamos los dendrómetros instalados en varias hayas y, aunque habrá que analizar la serie completa, las medidas tomadas durante esta visita sugieren que el crecimiento radial se ha estabilizado tras el incremento registrado durante la primavera y el verano.

Izquierda: Datalogger de referencia instalado en la zona abierta de la dolina, utilizado para comparar las condiciones de temperatura y luz con las registradas bajo el dosel forestal. Derecha: Detalle de las hojas acumuladas en el suelo durante la visita.

Durante la jornada nos llamó especialmente la atención la abundancia de hojas recién caídas que todavía conservaban su color verde. Este tipo de caída puede estar asociado a situaciones de estrés y podría ser otra señal de los efectos acumulados de la sequía y de las sucesivas olas de calor que han caracterizado este tórrido verano de 2026.

Vista general de la dolina de Obats durante la visita del 17 de septiembre. Aunque de forma menos evidente que en Lubierri, también podían apreciarse diferencias en la senescencia de las hayas a lo largo de la ladera.

Aprovechamos también la visita para acercarnos a la dolina de Obats y comprobar si el patrón observado en Lubierri podía reconocerse en otro enclave similar. Aunque en este caso las diferencias no eran tan marcadas, también se apreciaban ligeros cambios en el estado de senescencia de las hayas a lo largo de la ladera.

Durante las próximas semanas seguiremos visitando Lubierri para acompañar la evolución del hayedo hasta completar el ciclo fenológico de 2026. El análisis conjunto de las imágenes, las observaciones de campo y los registros microclimáticos nos permitirá comprobar si las diferencias entre el fondo y el exterior de la dolina se mantienen también durante la senescencia y hasta qué punto este microclima particular condiciona la duración del periodo vegetativo.

 15-Septiembre, visita express al Hoyo sin Tierra (Picos de Europa)

 Con la idea de desmontar antes del invierno las garitas que teníamos instaladas en el Hoyo sin Tierra, nos desplazamos el día 15 de Septiembre a Picos de Europa. Pese a la fecha, casi otoñal, seguía haciendo unas temperaturas más propias de la canícula, mientras que la vegetación aparecía completamente seca. 

Caminando hacia el Hoyo sin Tierra bajo el intenso sol de Septiembre

Afortunadamente las garitas estaban intactas y pudimos descargar los datos de este verano excepcionalmente cálido. Lo primero que llamó la atención es que pese a las sucesivas olas de calor, en ningún momento la temperatura superó los 30 °C. En el fondo del Hoyo la temperatura mínima media fue de 8,2 °C y sé formó un CAP (diferencia de temperatura con el borde superior mayor de 2 °C) el 67% de las noches. Es destacable también el efecto sartén por el que las temperaturas máximas fueron en promedio 2 grados más altas en el fondo que en el borde, fenómeno que se observó el 46% de los días. Es también remarcable que durante las olas de calor, es cuando el enfriamiento nocturno del fondo del Hoyo fue más acentuado, contribuyendo a reafirmar su papel como refugios climáticos.

Datos de las garitas situadas en el fondo y en el borde superior del Hoyo sin Tierra. Las áreas coloreadas corresponden con los periodos de olas de calor regionales formamente reconocidos en Cantabria.

 

jueves, 10 de septiembre de 2026

  

10 de agosto: comienza el seguimiento de la senescencia otoñal en Lubierri

June Hidalgo 

El pasado 10 de agosto regresamos al Parque Natural de Urbasa-Andia para realizar una nueva visita de seguimiento a la dolina de Lubierri. Después de haber monitorizado durante la primavera el desarrollo de las hojas de las hayas, en esta ocasión el objetivo fue captar y monitorizar el proceso opuesto: el inicio de la senescencia y la posterior caída de las hojas. De este modo, podremos completar el ciclo fenológico anual y analizar si las particulares condiciones microclimáticas de la dolina influyen no solo en el comienzo del periodo vegetativo, sino también en su final.

Durante la visita aprovechamos también para descargar los datos registrados por los dataloggers de temperatura y realizar las labores habituales de mantenimiento de los sensores instalados en distintos puntos de la dolina. Mantener estas series temporales de forma continua resulta fundamental para poder relacionar posteriormente los cambios observados en la vegetación con las condiciones térmicas experimentadas por los árboles a lo largo del verano.

Vista general del bottom de la dolina de Lubierri durante la visita del 10 de agosto de 2026. El aspecto seco de la vegetación herbácea refleja las condiciones estivales de este año.

Además de la observación directa del estado de las hayas, repetimos las fotografías del canopy en los mismos puntos utilizados durante el seguimiento primaveral. Estas imágenes nos permitirán cuantificar progresivamente la apertura del dosel a medida que avance la pérdida de hojas y comparar el momento y la velocidad de este proceso entre las hayas situadas en el fondo de la dolina (bottom) y las localizadas en las zonas exteriores (plateau). Durante la primavera, la fotografía hemisférica ya nos permitió detectar diferencias claras en el desarrollo foliar entre ambas posiciones, por lo que ahora podremos comprobar si ese desacople fenológico se reproduce también al final de la estación de crecimiento.

Este seguimiento resulta especialmente interesante este año, ya que el verano de 2026 está siendo particularmente cálido y seco, unas condiciones que podrían adelantar la senescencia y la caída de las hojas. Sin embargo, este efecto podría variar a lo largo de la dolina. Durante los meses más cálidos, las hayas situadas en el fondo podrían beneficiarse, al menos durante la noche, de unas condiciones microclimáticas más frescas que las del plateau, de modo que el estrés térmico y la sequía podrían afectar con mayor intensidad a los árboles de las zonas exteriores. Será especialmente interesante comprobar si estas diferencias microclimáticas se traducen también en respuestas fenológicas distintas y si condicionan la duración del periodo vegetativo durante esta fase de senescencia.

Durante las próximas semanas volveremos a Lubierri para seguir de cerca la evolución de las hayas y registrar cuándo comienzan realmente los cambios de color y la caída de las hojas en las distintas zonas de la dolina.

martes, 11 de agosto de 2026

 29-31 Julio, Tercera Campaña en Sierra Nevada

Con más contratiempos de los previstos pudimos llevar a cabo la tercera campaña en Sierra Nevada. Un excelente informe de datos y actividades está en el artículo elaborado por José Miguel Viñas para tiempo.com

 

sábado, 18 de julio de 2026



    

16 de junio: última visita de la temporada para seguir la fenología de las hayas

June Hidalgo 

 

 

Además, retiramos el sensor de luz y temperatura utilizado como referencia, que había sido instalado a finales del invierno en una zona elevada y sin interferencia de la sombra del arbolado. La comparación entre este registro de control y los sensores situados bajo el dosel nos ayudará a cuantificar el progresivo desarrollo de las hojas a medida que se redujo la cantidad de luz que alcanzaba el suelo del bosque. 

 

Fotografía del sensor de luz y temperatura de referencia localizado fuera de la zona de arbolado

Asimismo, durante la campaña surgieron algunos contratiempos, como la rotura de la barrena trefor, que impidió completar el muestreo de minicores previsto. Aun así, la recopilación de los últimos datos fenológicos nos permitió confirmar que las hayas situadas en el fondo de la dolina, sometidas tanto a temperaturas mínimas más bajas como a máximas más elevadas, presentan un desarrollo claramente más tardío que los árboles localizados en las zonas exteriores. Este patrón pone de manifiesto cómo pequeñas diferencias topográficas pueden generar microambientes muy contrastados y condicionar el ritmo de desarrollo de la vegetación dentro de un mismo bosque.

 

Evolución de los estados fenológicos de las hayas en la zona exterior (plateau) y en el fondo (bottom) de la dolina durante tres momentos de la primavera de 2026. 

 Con esta visita damos por concluido el seguimiento intensivo de la fenología primaveral de 2026. A partir de ahora, analizaremos de forma conjunta las fotografías, las observaciones de campo y los datos registrados por los sensores para comprender con mayor detalle cómo las diferencias microclimáticas de la dolina influyen en el funcionamiento y la dinámica del ecosistema forestal. A finales del verano volveremos a la dolina de Lubierri para seguir el proceso inverso: la senescencia otoñal y la caída de las hojas. Con ello podremos completar el ciclo anual de la fenología del hayedo y analizar si el particular microclima de la dolina condiciona no solo el inicio del crecimiento en primavera, sino también el final del periodo vegetativo en otoño.

 

 

   

11 de mayo: Nueva visita de seguimiento para la monitorización de la fenología de las hayas

June Hidalgo  

Para continuar con el seguimiento del desarrollo primaveral de las hayas, el pasado 11 de mayo regresamos al Parque Natural de Urbasa-Andia. En esta nueva visita pudimos comprobar cómo la primavera había avanzado de forma notable desde el muestreo anterior. Los marcados contrastes fenológicos que observábamos hace apenas dos semanas entre las hayas situadas en el fondo y en el exterior de la dolina comenzaban a difuminarse, mostrando una cubierta forestal mucho más homogénea a lo largo de toda la ladera.

Como en el resto de campañas realizadas durante esta primavera, los principales objetivos fueron monitorizar el avance de la fenología de las hayas mediante observación directa y fotografía hemisférica, así como descargar los datos registrados por los dataloggers de temperatura y luz instalados en la dolina. Estos registros nos permitirán relacionar la evolución del desarrollo foliar con las diferencias microclimáticas existentes entre el fondo y las zonas más elevadas.

 

Además, en esta ocasión aprovechamos la visita para extraer minicores de varias hayas seleccionadas. Estas pequeñas muestras de madera serán analizadas posteriormente en el laboratorio para determinar el estado del crecimiento del cambium y estudiar cómo las diferencias de temperatura a lo largo de la dolina pueden influir también en el inicio y desarrollo de la actividad de crecimiento de los árboles.

 

 



lunes, 13 de julio de 2026

  

El proyecto REBECA en el XIV Coloquio de Ecofisiología Vegetal

June Hidalgo 

La semana pasada, parte del equipo del proyecto REBECA asistimos al XIV Coloquio de Ecofisiología Vegetal, celebrado entre el 29 de junio y el 1 de julio en el entorno natural de Guardiola de Berguedà (Lleida). A lo largo de sus catorce ediciones, este encuentro se ha consolidado como un espacio fundamental para el intercambio de conocimientos, metodologías y avances en el estudio del funcionamiento de los ecosistemas vegetales tanto en grupos de investigación nacionales como internacionales.

Durante las distintas sesiones, los integrantes del equipo presentamos los resultados obtenidos hasta el momento, tanto en el marco del proyecto REBECA como en otros proyectos actualmente en curso. En concreto, pudimos compartir los avances sobre los mecanismos de respuesta al frío modulados por ambientes de pozas de aire frío en Descurainia bourgeauana y Pterocephalus lasiospermus, así como otros trabajos relacionados con la ecofisiología de plantas en ambientes extremos.  

 

Integrantes del equipo REBECA presentando resultados tanto del proyecto como de otras investigaciones que se están llevando a cabo relacionadas con la ecofisiología de plantas, líquenes y musgos ante ambientes extremos.

El programa abordó una amplia variedad de temas, desde la ecofisiología llevada al extremo hasta las estrategias de tolerancia hídrica, las relaciones hídricas y nutricionales, las interacciones microorganismo-planta, las aplicaciones en conservación y agricultura, y las nuevas aproximaciones basadas en sensores y modelos. Además de las comunicaciones orales, el coloquio incluyó varias mesas redondas abiertas para debatir de forma distendida sobre cuestiones de interés común. Algunas de ellas se desarrollaron en la zona chill out, lo que favoreció un ambiente distendido en el que las conversaciones surgieron de manera natural, permitiendo intercambiar ideas, compartir experiencias y debatir sobre los retos presentes y futuros de la ecofisiología vegetal.

También hubo tiempo para compartir una salida de campo a los Cingles de Vallcebre, un recorrido por bosques de pino, prados de montaña y zonas abiertas hasta alcanzar los espectaculares acantilados del Berguedà. La actividad permitió seguir conversando sobre ecología, plantas y paisaje en un entorno especialmente adecuado para un encuentro de ecofisiología vegetal.

   

Fotografía de los asistentes al XIV Coloquio de Ecofisiología Vegetal

Volvemos del coloquio con nuevas ideas, contactos y perspectivas para seguir avanzando en el proyecto REBECA. Queremos agradecer al comité organizador el excelente trabajo realizado y a toda la comunidad ECOPHYS el ambiente constructivo y cercano que, una edición más, hizo de este encuentro un espacio especialmente valioso para compartir ciencia.

 

 

 

 

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