jueves, 1 de octubre de 2026

22 de septiembre: Visita exprés a Lubierri para captar el desacoplamiento fenológico a vista de dron

June Hidalgo 

El pasado 22 de septiembre regresamos al Parque Natural de Urbasa-Andia para realizar una visita rápida a la dolina de Lubierri. En la salida anterior ya habíamos observado un claro desacoplamiento en la senescencia de las hayas entre la zona exterior de la dolina (plateau) y el fondo (bottom), por lo que en esta ocasión el objetivo principal fue captar ese patrón desde el aire mediante vuelos de dron.

Vista general del desacoplamiento fenológico de las hayas en la dolina e Lubierri

No era la primera vez que recurríamos a esta herramienta. Durante la primavera ya habíamos realizado vuelos sobre Lubierri para registrar el desacoplamiento fenológico asociado a la brotación de las hojas. Ahora queríamos repetir el procedimiento durante la fase opuesta del ciclo anual, la senescencia otoñal, y comprobar si las diferencias entre plateau y bottom podían apreciarse también a escala de dosel.

Para ello realizamos dos vuelos independientes, uno sobre la parte alta y otro sobre la parte baja de la dolina. En cada vuelo se obtuvieron más de 250 fotografías, que nos permitirán analizar con mayor detalle el estado del dosel y comparar espacialmente el avance de la senescencia a lo largo de la ladera

Preparación del dron antes de realizar los vuelos sobre las zonas de plateau y bottom de la dolina de Lubierri

La combinación de estas imágenes aéreas con las observaciones de campo y las fotografías hemisféricas nos permitirá estudiar el desacoplamiento fenológico desde distintas escalas. Además, al disponer ya de vuelos realizados en primavera, podremos comparar dos momentos clave del ciclo anual de las hayas: la brotación y la senescencia.

 

  

23 - 24 de septiembre: nueva visita de seguimiento a Hoyo sin Tierra y Vega de Liordes

June Hidalgo 

Los días 23 y 24 de septiembre volvimos al Parque Nacional de los Picos de Europa para realizar una nueva campaña de seguimiento y mantenimiento de los sensores instalados en dos de nuestros emplazamientos de estudio: el Hoyo sin Tierra y la Vega de Liordes.

La primera jornada, el 23 de septiembre, la dedicamos al Hoyo sin Tierra. Allí recorrimos los distintos puntos de muestreo para descargar los datos acumulados desde la última visita, revisar el estado de los equipos, cambiar las pilas cuando fue necesario y realizar las labores habituales de mantenimiento. Como siempre, estas revisiones periódicas son esenciales para mantener series de datos lo más continuas posible y asegurar que los sensores sigan registrando correctamente las condiciones microclimáticas del enclave.

 

Vista general del Hoyo sin Tierra durante la visita del 23 de septiembre.

Tras finalizar la jornada, hicimos noche en Llánaves de la Reina, una parada estratégica antes de afrontar al día siguiente la subida a la Vega de Liordes. En este caso, empezar temprano es especialmente importante, ya que buena parte del recorrido queda muy expuesta al sol y la subida se hace bastante más dura a medida que avanza la mañana.

El 24 de septiembre llegamos a la Vega de Liordes para repetir las mismas tareas de mantenimiento: descarga de datos, revisión de los sensores y sustitución de pilas. Sin embargo, al recorrer los puntos de muestreo nos encontramos con una incidencia que, por desgracia, no era nueva: dos de los ocho sensores que teníamos instalados habían desaparecido. Esto supone la pérdida de los datos registrados por esos equipos desde nuestra última visita en junio. Aun así, pudimos sustituirlos por sensores nuevos y restablecer así el seguimiento en ambos puntos.

 

Instalación de uno de los sensores de sustitución en la Vega de Liordes.

La desaparición de equipos es uno de los riesgos asociados al trabajo de monitorización a largo plazo en campo. Los sensores permanecen durante meses en lugares expuestos y alejados, y aunque tratamos de instalarlos de forma segura y discreta, no siempre es posible evitar pérdidas o daños. En el caso de Liordes, además, no es la primera vez que ocurre, por lo que este tipo de incidencias forman parte de las dificultades con las que tenemos que lidiar para mantener series microclimáticas continuas. Afortunadamente, el resto de los equipos se encontraba en buen estado y pudimos completar las tareas previstas en ambos emplazamientos.

 

Vista de la Vega de Liordes durante la campaña del 24 de septiembre.

Y, como suele ocurrir en Picos de Europa, el trabajo de campo vino acompañado de algún encuentro inesperado. Durante el recorrido pudimos observar varios rebecos, muy habituales en esta zona, que nos acompañaron a cierta distancia durante parte de la jornada.

 

Familia de rebecos que encontramos durante el recorrido hacia los puntos de muestreo.

Con esta visita dejamos nuevamente operativa la red de sensores en ambos enclaves y sumamos una nueva descarga de datos a las series que venimos construyendo a lo largo del proyecto. El siguiente paso será revisar los registros obtenidos durante el verano y analizar cómo se han comportado ambas pozas de aire frío durante uno de los periodos más cálidos del año

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

  

17 de septiembre: el otoño empieza a mostrar diferencias entre el fondo y el exterior de Lubierri

June Hidalgo 

El pasado 17 de septiembre regresamos al Parque Natural de Urbasa-Andia para continuar con el seguimiento fenológico de las hayas de la dolina de Lubierri. Tras haber monitorizado durante la primavera la brotación y el desarrollo de las hojas, y haber retomado en agosto el seguimiento de la senescencia, esta nueva visita nos permitió comprobar cómo estaba avanzando el final del periodo vegetativo.

A simple vista, las diferencias entre las hayas situadas en el exterior de la dolina (plateau) y las que crecen hacia el fondo (bottom) eran ya apreciables. En las zonas exteriores observamos una senescencia más avanzada, con una mayor proporción de hojas amarillentas, anaranjadas o ya caídas, mientras que muchas de las hayas del fondo conservaban todavía una cubierta más verde. Se trata por ahora de una observación preliminar, pero el patrón resulta especialmente interesante al compararlo con lo observado durante la primavera.

Evolución estacional del hayedo de Lubierri desde la primavera hasta el inicio del otoño de 2026.

Durante la primavera habíamos observado un desarrollo más tardío de las hayas del fondo. Ahora, al inicio de la senescencia, el patrón parece invertirse, ya que son los árboles del plateau los que muestran un envejecimiento foliar más avanzado. Este posible cambio resulta especialmente interesante después de un verano particularmente cálido y seco. Una de las hipótesis que queremos explorar es si las condiciones microclimáticas del fondo, más frescas al menos durante la noche, han podido amortiguar parcialmente el estrés estival en comparación con las zonas exteriores.

Además del seguimiento visual, repetimos las fotografías hemisféricas en los distintos puntos de muestreo. Estas imágenes nos permitirán cuantificar la decoloración y la progresiva apertura del dosel a medida que avance la caída de las hojas, y comparar de forma más objetiva la evolución entre el fondo y el exterior de la dolina.

Aspecto del hayedo durante la visita del 17 de septiembre. A lo largo de la ladera ya podían apreciarse diferencias en el estado de senescencia de las hayas.

Como en visitas anteriores, descargamos también los datos de los sensores de temperatura y realizamos las labores habituales de mantenimiento. Además, volvimos a instalar el datalogger de referencia en la zona abierta, fuera de la influencia directa del dosel forestal. También revisamos los dendrómetros instalados en varias hayas y, aunque habrá que analizar la serie completa, las medidas tomadas durante esta visita sugieren que el crecimiento radial se ha estabilizado tras el incremento registrado durante la primavera y el verano.

Izquierda: Datalogger de referencia instalado en la zona abierta de la dolina, utilizado para comparar las condiciones de temperatura y luz con las registradas bajo el dosel forestal. Derecha: Detalle de las hojas acumuladas en el suelo durante la visita.

Durante la jornada nos llamó especialmente la atención la abundancia de hojas recién caídas que todavía conservaban su color verde. Este tipo de caída puede estar asociado a situaciones de estrés y podría ser otra señal de los efectos acumulados de la sequía y de las sucesivas olas de calor que han caracterizado este tórrido verano de 2026.

Vista general de la dolina de Obats durante la visita del 17 de septiembre. Aunque de forma menos evidente que en Lubierri, también podían apreciarse diferencias en la senescencia de las hayas a lo largo de la ladera.

Aprovechamos también la visita para acercarnos a la dolina de Obats y comprobar si el patrón observado en Lubierri podía reconocerse en otro enclave similar. Aunque en este caso las diferencias no eran tan marcadas, también se apreciaban ligeros cambios en el estado de senescencia de las hayas a lo largo de la ladera.

Durante las próximas semanas seguiremos visitando Lubierri para acompañar la evolución del hayedo hasta completar el ciclo fenológico de 2026. El análisis conjunto de las imágenes, las observaciones de campo y los registros microclimáticos nos permitirá comprobar si las diferencias entre el fondo y el exterior de la dolina se mantienen también durante la senescencia y hasta qué punto este microclima particular condiciona la duración del periodo vegetativo.

 15-Septiembre, visita express al Hoyo sin Tierra (Picos de Europa)

 Con la idea de desmontar antes del invierno las garitas que teníamos instaladas en el Hoyo sin Tierra, nos desplazamos el día 15 de Septiembre a Picos de Europa. Pese a la fecha, casi otoñal, seguía haciendo unas temperaturas más propias de la canícula, mientras que la vegetación aparecía completamente seca. 

Caminando hacia el Hoyo sin Tierra bajo el intenso sol de Septiembre

Afortunadamente las garitas estaban intactas y pudimos descargar los datos de este verano excepcionalmente cálido. Lo primero que llamó la atención es que pese a las sucesivas olas de calor, en ningún momento la temperatura superó los 30 °C. En el fondo del Hoyo la temperatura mínima media fue de 8,2 °C y sé formó un CAP (diferencia de temperatura con el borde superior mayor de 2 °C) el 67% de las noches. Es destacable también el efecto sartén por el que las temperaturas máximas fueron en promedio 2 grados más altas en el fondo que en el borde, fenómeno que se observó el 46% de los días. Es también remarcable que durante las olas de calor, es cuando el enfriamiento nocturno del fondo del Hoyo fue más acentuado, contribuyendo a reafirmar su papel como refugios climáticos.

Datos de las garitas situadas en el fondo y en el borde superior del Hoyo sin Tierra. Las áreas coloreadas corresponden con los periodos de olas de calor regionales formamente reconocidos en Cantabria.

 

jueves, 10 de septiembre de 2026

  

10 de agosto: comienza el seguimiento de la senescencia otoñal en Lubierri

June Hidalgo 

El pasado 10 de agosto regresamos al Parque Natural de Urbasa-Andia para realizar una nueva visita de seguimiento a la dolina de Lubierri. Después de haber monitorizado durante la primavera el desarrollo de las hojas de las hayas, en esta ocasión el objetivo fue captar y monitorizar el proceso opuesto: el inicio de la senescencia y la posterior caída de las hojas. De este modo, podremos completar el ciclo fenológico anual y analizar si las particulares condiciones microclimáticas de la dolina influyen no solo en el comienzo del periodo vegetativo, sino también en su final.

Durante la visita aprovechamos también para descargar los datos registrados por los dataloggers de temperatura y realizar las labores habituales de mantenimiento de los sensores instalados en distintos puntos de la dolina. Mantener estas series temporales de forma continua resulta fundamental para poder relacionar posteriormente los cambios observados en la vegetación con las condiciones térmicas experimentadas por los árboles a lo largo del verano.

Vista general del bottom de la dolina de Lubierri durante la visita del 10 de agosto de 2026. El aspecto seco de la vegetación herbácea refleja las condiciones estivales de este año.

Además de la observación directa del estado de las hayas, repetimos las fotografías del canopy en los mismos puntos utilizados durante el seguimiento primaveral. Estas imágenes nos permitirán cuantificar progresivamente la apertura del dosel a medida que avance la pérdida de hojas y comparar el momento y la velocidad de este proceso entre las hayas situadas en el fondo de la dolina (bottom) y las localizadas en las zonas exteriores (plateau). Durante la primavera, la fotografía hemisférica ya nos permitió detectar diferencias claras en el desarrollo foliar entre ambas posiciones, por lo que ahora podremos comprobar si ese desacople fenológico se reproduce también al final de la estación de crecimiento.

Este seguimiento resulta especialmente interesante este año, ya que el verano de 2026 está siendo particularmente cálido y seco, unas condiciones que podrían adelantar la senescencia y la caída de las hojas. Sin embargo, este efecto podría variar a lo largo de la dolina. Durante los meses más cálidos, las hayas situadas en el fondo podrían beneficiarse, al menos durante la noche, de unas condiciones microclimáticas más frescas que las del plateau, de modo que el estrés térmico y la sequía podrían afectar con mayor intensidad a los árboles de las zonas exteriores. Será especialmente interesante comprobar si estas diferencias microclimáticas se traducen también en respuestas fenológicas distintas y si condicionan la duración del periodo vegetativo durante esta fase de senescencia.

Durante las próximas semanas volveremos a Lubierri para seguir de cerca la evolución de las hayas y registrar cuándo comienzan realmente los cambios de color y la caída de las hojas en las distintas zonas de la dolina.

martes, 11 de agosto de 2026

 29-31 Julio, Tercera Campaña en Sierra Nevada

Con más contratiempos de los previstos pudimos llevar a cabo la tercera campaña en Sierra Nevada. Un excelente informe de datos y actividades está en el artículo elaborado por José Miguel Viñas para tiempo.com. 

 

sábado, 18 de julio de 2026



    

16 de junio: última visita de la temporada para seguir la fenología de las hayas

June Hidalgo 

 

 

Además, retiramos el sensor de luz y temperatura utilizado como referencia, que había sido instalado a finales del invierno en una zona elevada y sin interferencia de la sombra del arbolado. La comparación entre este registro de control y los sensores situados bajo el dosel nos ayudará a cuantificar el progresivo desarrollo de las hojas a medida que se redujo la cantidad de luz que alcanzaba el suelo del bosque. 

 

Fotografía del sensor de luz y temperatura de referencia localizado fuera de la zona de arbolado

Asimismo, durante la campaña surgieron algunos contratiempos, como la rotura de la barrena trefor, que impidió completar el muestreo de minicores previsto. Aun así, la recopilación de los últimos datos fenológicos nos permitió confirmar que las hayas situadas en el fondo de la dolina, sometidas tanto a temperaturas mínimas más bajas como a máximas más elevadas, presentan un desarrollo claramente más tardío que los árboles localizados en las zonas exteriores. Este patrón pone de manifiesto cómo pequeñas diferencias topográficas pueden generar microambientes muy contrastados y condicionar el ritmo de desarrollo de la vegetación dentro de un mismo bosque.

 

Evolución de los estados fenológicos de las hayas en la zona exterior (plateau) y en el fondo (bottom) de la dolina durante tres momentos de la primavera de 2026. 

 Con esta visita damos por concluido el seguimiento intensivo de la fenología primaveral de 2026. A partir de ahora, analizaremos de forma conjunta las fotografías, las observaciones de campo y los datos registrados por los sensores para comprender con mayor detalle cómo las diferencias microclimáticas de la dolina influyen en el funcionamiento y la dinámica del ecosistema forestal. A finales del verano volveremos a la dolina de Lubierri para seguir el proceso inverso: la senescencia otoñal y la caída de las hojas. Con ello podremos completar el ciclo anual de la fenología del hayedo y analizar si el particular microclima de la dolina condiciona no solo el inicio del crecimiento en primavera, sino también el final del periodo vegetativo en otoño.

 

 

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