10 al 13 de enero: Visita invernal a
El Portillo, Parque Nacional del Teide.
June Hidalgo
Debido a las interrupciones
ocasionadas por la borrasca Emilia durante la campaña invernal de diciembre, a
principios de enero regresamos al Teide con el objetivo de completar las tareas
y la recogida de datos que habían quedado pendientes. Aunque en cotas altas aún
persistía algo de nieve, la zona de El Portillo se encontraba despejada, lo que
nos permitió llevar a cabo sin contratiempos todas las actividades previstas
para esta campaña.
Izquierda:
vista de la zona de El Portillo con el Teide nevado al fondo. Derecha: el
equipo de camino a los puntos de muestreo
Durante esta visita descargamos nuevamente los dataloggers
situados en el interior y el exterior de la dolina de El Portillo, con el
objetivo de evaluar si las noches invernales son igualmente intensas en ambas
localizaciones. Además, instalamos dos nuevos sensores de temperatura
enterrados bajo planta, uno en la zona exterior y otro en el interior de la
dolina. Estos nuevos registros, combinados con los sensores de superficie del
suelo y bajo planta, así como los enterrados fuera de la influencia de la
vegetación, nos permitirán profundizar en el estudio de las dinámicas térmicas
del suelo.
Distribución de los sensores
de temperatura según su ubicación: superficie bajo planta (amarillo),
superficie fuera de la influencia de la vegetación (morado), enterrados bajo
planta (verde) y enterrados fuera de la influencia de la vegetación (azul).
Asimismo, colocamos dos nuevos dataloggers de temperatura y
humedad equipados con garita protectora, uno en la zona exterior de la dolina y
otro en la zona intermedia. De este modo, podremos disponer de datos de humedad
relativa a lo largo del gradiente altitudinal de la dolina y contar, además,
con registros de temperatura de referencia no afectados por la radiación solar
directa.

Instalación (izquierda) y
vista general (derecha) de los dataloggers de temperatura y humedad colocados
durante esta campaña.
Pero la campaña no terminó ahí.
Durante estos días también realizamos diversas medidas fisiológicas en dos
especies de interés presentes en este emplazamiento: el rosalillo (Pterocephalus
lasiospermus) y la hierba pajonera (Descurainia bourgeauana).
Entre las determinaciones llevadas a cabo se incluyeron, entre otras, la
evaluación de la eficiencia fotosintética, el intercambio gaseoso a nivel
foliar y el seguimiento de las dinámicas de temperatura de las hojas de Descurainia
a lo largo de la noche.
Izquierda: equipo de la EHU y
la ULL tomando medidas fisiológicas en planta. Derecha: visual del LI-COR con
una muestra de Descurainia (hierba pajonera). Abajo: Disposición de los
termopares para registrar la temperatura de las hojas a lo largo de la noche.
Además, se recogieron muestras
vegetales para su posterior análisis en laboratorio de contenido de pigmentos,
potencial osmótico, punto de nucleación y tolerancia al frío. Aunque algunos de
estos análisis se están llevando a cabo actualmente, los resultados obtenidos hasta
el momento para la tolerancia al frío y los puntos de nucleación en ambas especies
han sido especialmente interesantes, ya que apuntan a la existencia de distintas
estrategias frente a las bajas temperaturas. El Pterocephalus (rosalillo)
presentó puntos de nucleación cercanos a los −15 °C y mostró una menor
capacidad de recuperación tras la congelación en los ensayos de tolerancia al
frío, lo que sugiere que esta especie emplea una estrategia de supercooling.
En contraste, la Descurainia (hierba pajonera), con un punto de nucleación
alrededor de −8 °C, se recuperó casi por completo tras los test de congelación,
lo que indica que es capaz de tolerar la formación de hielo sin que esta afecte
de forma significativa a sus funciones vitales.

Izquierda: porcentaje de
recuperación de las especies estudiadas tras la exposición a −9 °C, −12 °C y
−18 °C. Derecha: gráficas de los puntos de nucleación de Pterocephalus
(rosalillo) y Descurainia (hierba pajonera). DP: Descurainia Plateau, DB: Descurainia
Bottom, PP: Pterocephalus Plateau, PB: Pterocephalus Bottom
En cuanto a las diferencias entre el interior (bottom)
y el exterior (plateau) de la dolina, aunque las temperaturas de
nucleación del hielo fueron similares entre las plantas situadas en ambas
posiciones, los individuos del fondo de la dolina mostraron mayores niveles de
recuperación tras la congelación que los del exterior.
En conjunto, esta campaña invernal nos ha permitido avanzar
de forma significativa tanto en la caracterización microclimática de la dolina
de El Portillo como en la comprensión de las estrategias fisiológicas frente al
frío de las especies que la habitan. Los datos obtenidos servirán como base
para las próximas campañas y para profundizar en el papel que juegan estos
microambientes extremos en la ecología y la adaptación de la flora de alta
montaña.