23 - 24 de septiembre: nueva visita de seguimiento a Hoyo sin Tierra y Vega de Liordes
June Hidalgo
Los días 23 y 24 de septiembre volvimos al Parque Nacional de los Picos de Europa para realizar una nueva campaña de seguimiento y mantenimiento de los sensores instalados en dos de nuestros emplazamientos de estudio: el Hoyo sin Tierra y la Vega de Liordes.
La primera jornada, el 23 de septiembre, la dedicamos al Hoyo sin Tierra. Allí recorrimos los distintos puntos de muestreo para descargar los datos acumulados desde la última visita, revisar el estado de los equipos, cambiar las pilas cuando fue necesario y realizar las labores habituales de mantenimiento. Como siempre, estas revisiones periódicas son esenciales para mantener series de datos lo más continuas posible y asegurar que los sensores sigan registrando correctamente las condiciones microclimáticas del enclave.
Vista general del Hoyo sin Tierra durante la visita del 23 de septiembre.
Tras finalizar la jornada, hicimos noche en Llánaves de la Reina, una parada estratégica antes de afrontar al día siguiente la subida a la Vega de Liordes. En este caso, empezar temprano es especialmente importante, ya que buena parte del recorrido queda muy expuesta al sol y la subida se hace bastante más dura a medida que avanza la mañana.
El 24 de septiembre llegamos a la Vega de Liordes para repetir las mismas tareas de mantenimiento: descarga de datos, revisión de los sensores y sustitución de pilas. Sin embargo, al recorrer los puntos de muestreo nos encontramos con una incidencia que, por desgracia, no era nueva: dos de los ocho sensores que teníamos instalados habían desaparecido. Esto supone la pérdida de los datos registrados por esos equipos desde nuestra última visita en junio. Aun así, pudimos sustituirlos por sensores nuevos y restablecer así el seguimiento en ambos puntos.
Instalación de uno de los sensores de sustitución en la Vega de Liordes.
La desaparición de equipos es uno de los riesgos asociados al trabajo de monitorización a largo plazo en campo. Los sensores permanecen durante meses en lugares expuestos y alejados, y aunque tratamos de instalarlos de forma segura y discreta, no siempre es posible evitar pérdidas o daños. En el caso de Liordes, además, no es la primera vez que ocurre, por lo que este tipo de incidencias forman parte de las dificultades con las que tenemos que lidiar para mantener series microclimáticas continuas. Afortunadamente, el resto de los equipos se encontraba en buen estado y pudimos completar las tareas previstas en ambos emplazamientos.
Vista de la Vega de Liordes durante la campaña del 24 de septiembre.
Y, como suele ocurrir en Picos de Europa, el trabajo de campo vino acompañado de algún encuentro inesperado. Durante el recorrido pudimos observar varios rebecos, muy habituales en esta zona, que nos acompañaron a cierta distancia durante parte de la jornada.
Familia de rebecos que encontramos durante el recorrido hacia los puntos de muestreo.
Con esta visita dejamos nuevamente operativa la red de sensores en ambos enclaves y sumamos una nueva descarga de datos a las series que venimos construyendo a lo largo del proyecto. El siguiente paso será revisar los registros obtenidos durante el verano y analizar cómo se han comportado ambas pozas de aire frío durante uno de los periodos más cálidos del año




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